El cazador

cazador

Con cargo a los días que pasan sin pena ni gloria,

estableciendo los mínimos hitos que son necesarios

para inventar una insípida pasión cotidiana,

vas dejando caer tus anzuelos,

preparas cuidadosamente las trampas nocturnas,

y sin consultar los augures ni saber qué planean los astros

te sientas a esperar.

Y piensas que así, de algún modo

podrías cambiar tu destino,

tentarle a dejar sin tocar las clavijas que mueven el mundo,

detener el hambre,

desterrar la guerra,

formar una costra de olvido y de tiempo

alrededor de todo lo que reflexionas,

tantos años ya perdidos,

tantas muertes sin vengar.

Y luego te explicas que todo era en vano,

que lo cierto es esto que circunda el aire,

un vago regusto de otoño,

el calor de tus manos,

el trozo de vida que aún hay por delante.

Entonces entornas los ojos

y se aquieta tu instinto de cazador.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: